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...Aquel aņo no hubo tormenta de Santa. Rosa. La maņana del 29 de Agosto de 1857, banderas y gallardetes de todos colores flameaban al viento, y mųsicas militares poblaban los aires con alegres armonėas. Hombres, mujeres, ancianos y niņos se dirigėan al Parque, y aųn cuando ya la estatua enena del dios Marte coronaba el ancho portal del viejo establecimiento , era fiesta de paz lo que allė celebrabase. La concurrencia desbordābase por puertas y ventanas, balcones y azoteas, y racimos de muchachos colgando de arboles y faroles aumentaban con bullicio ensordecedor el de las bandas, cohetes y petardos. No menos de treinta mil espectadores, cuyo nųmero se duplicaba a lo largo de la via hasta La Floresta, por uno y otro costado...
Al pasar el tren tan rapidamente sobre el elevado puente del Once de Septiembre, un compadrito de clavel en la oreja cruzo al galope por debajo de aquel, golpeandose la boca y dando vivas...(hubo muchas manifestaciones emocionantes)... ...Que inmenso horizonte abrėa a la esperanza aquel pequeņo ferrocarril, cuyo silbato estridente anunciaba al coloso que llevarėa por todas partes la fecundidad, el movimiento y la vida...
Este es un fragmento de un hemoso texto publicado por EUDEBA en 1977, del libro "Tradiciones de Buenos Aires" - Pastor Obligado / Victor Gālves. Recomiendo este libro.
LA PAGINA DEL RIO DE LA PLATAABRIL 2002
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